DNI electrónico

En 2006 se incorporó un chip al DNI, convirtiéndolo en un documento de identidad electrónico. Este chip permitía agilizar los trámites con la Administración e Internet.

En 2015 se lanzó el DNI 3.0 con tecnología NFC.​ En agosto de 2021 se lanzó el DNI 4.0, con mejoras de seguridad y una mayor integración con la documentación de identificación del resto de la UE.​ Por ejemplo, aparece la bandera de la Unión Europea, y la identificación del documento en inglés.

Para poder usar el DNI electrónico, hay que conocer la clave personal. Esta clave se puede cambiar en los puntos de actualización del DNI de las oficinas de expedición del DNI. En segundo lugar, se necesita un ordenador personal y un lector de tarjetas inteligentes. Existen distintas implementaciones, bien integrados en el teclado, bien externos (conectados vía USB) o bien a través de una tarjeta PCMCIA. El lector de tarjetas inteligentes debe ser válido para el uso del DNI electrónico. Para ello debe ser compatible con la norma ISO 7816. Por último, hay que descargar el software que proporciona la Dirección General de la Policía en el portal del DNI electrónico.

En octubre de 2011, a los cinco años de su lanzamiento, El País informaba de que la utilización del DNI electrónico era muy escasa, y de que las pocas personas que usan certificados digitales preferían usar el certificado digital de la FNMT.

Vulnerabilidades del DNI electrónico

En noviembre de 2017 la Dirección General de la Policía desactivó la funcionalidad de los certificados digitales en los documentos expedidos a partir de abril de 2015, ya que según un estudio de la Universidad Masaryk de la República Checa, eran vulnerables a un ataque conocido como ROCA, que permitía adivinar las claves privadas del usuario de los certificados afectados analizando las claves públicas. Las autoridades informaron que en ningún DNI se había detectado dicho ataque, pero que se habían desactivado los certificados de los DNI vulnerables como medida preventiva. También informaron de que los documentos afectados seguían siendo válidos como documentos identificativos, aunque no pudieran usarse los certificados digitales.​ En diciembre de 2017, tras aplicar las soluciones técnicas necesarias, se notificó que ya era posible acudir a una comisaría a actualizar los certificados para solucionar el problema.

Esta vulnerabilidad no solo afectó a los certificados del DNI, sino que es una vulnerabilidad genérica detectada en algunas tarjetas criptográficas de algunos fabricantes, entre los que estaban los DNI expedidos después de la fecha indicada. Según el estudio, el fallo se encontraba en una librería de código utilizada por Infineon, uno de los proveedores más relevantes de chips inteligentes. El fallo implica que no se puede verificar si una firma digital la realizó el dueño del DNI o que los datos cifrados queden expuestos a terceros.

Por este motivo, además, queda en entredicho la validez de las firmas ya realizadas con estos documentos ya que no se puede demostrar quién los ha firmado. También ha sido revelada otra vulnerabilidad en la emisión de la firma: no certifica cuando fue realizada una firma, ni la fecha ni la hora de la operación.


Por David

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